Nuevamente miró hacia atrás y aquella chispa de optimismo se apagó. Sus expectativas nunca fueron tan reales como ella quiso, ¿y para qué gasta su tiempo? Cada vez se convence más que darse por vencida es más fácil. "¡Débil!", pensarían los demás. Ella sabe que debe triunfar, y ella sabe que debe confiar, pero tantas veces este ciclo se repite, y es que a veces, ella ya no quiere más.
Una vez más, miró hacia atrás, y esos pensamientos cuidadosamente escondidos en lo más profundo de su ser la invadieron otra vez.
Ya no sabe que esperar, más que la dulce decepción. Una amiga más.
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